El Guernica sirve de escenario a Josué Ullate para interpretar “Quiebro”, una coreografía de su padre, Víctor Ullate, en el Día Internacional de la Danza en el Museo Reina Sofía.

Uno de los espacios elegidos para Los Asaltos de Danza es el que acoge la emblemática obra de Picasso. Se trata de la primera vez en que el cuadro entra en diálogo con esta disciplina artística. Víctor Ullate creó esta coreografía, que únicamente ha sido interpretada por su hijo Josué en dos ocasiones: la primera cuando fue galardonado con el premio Positano de la Danza Léonide Massine al mejor bailarín revelación y la segunda, con motivo de la celebración del 25º aniversario de la Compañía de Víctor Ullate, de la que forma parte.

Este solo de marcado tinte español, -en palabras del propio coreógrafo- nace como un lamento, un quejido, un grito interior y desgarrado que busca ser oído, de una infancia y de una experiencia vital. El cuerpo retorcido de un bailarín que al ritmo del cante intenso y sentido de Enrique Morente, y después de su hija Estrella, lucha por salir de una boca muda. “Quiebro” es ese quejido que encuentra en el Guernica ese grito desgarrado de una sociedad masacrada, de la barbarie de la guerra, de todas las guerras, con movimientos secos, contundentes, dolorosos…El bailarín, encerrado en una urna que desea abrir, será el toro, será el caballo herido, será el pájaro alado que se adivina al fondo y será, finalmente,  el grito amargo de Guernica.

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